sábado 22 de octubre de 2011

Circo gitano de travestis

La otra yo, la de ahora, observa con suspicacia a todos los seres que la rodearon y la decepcionaron, en una burbuja de metal oxidado… yo ya no soy la misma, aunque no he cambiado como ellos, yo comprendí y acepté mi estado de ser humano en constante evolución. Todos ellos, los enmascarados, los tatuados de discursos falaces, parecen estar viviendo una vida de travestis, con la inconsecuencia como bandera de guerra… tantos discursos que me susurraron con ímpetu en tantas conversaciones acompañadas de cerveza, hablando de madurez, metas y esperanzas, a la vez criticando al sucio ganado. Ahora los veo como payasos en un circo, quizás actuando una pieza que no les gusta pero sonriéndole al público por miedo al qué dirán. La sonrisa hecha de maquillaje comprado en Meiggs se va desvaneciendo a medida que sudan todo el alcohol bebido, todas las drogas consumidas, todas las bocas que han besado, me siento como espectador ante una película bizarra, una tragicomedia de bajo presupuesto que sólo exhiben en salas de barrio. Me acomodo en el sillón, y sonrío mientras reflexiono: acaso los payasos no se sentían cómodos actuando en mi circo, o quizás mi circo requería mayor capacidad y técnica que la de estos payasos de circo gitano de humor fácil y pensamiento estrecho.

No hay respuesta por ahora, el tiempo dirá.

0 Suicidios artísticos: